Xerostomía o sequedad buca
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Mantener una adecuada salud bucal es esencial para evitar problemas tanto dentales como digestivos. Por ello, se deben identificar enfermedades o padecimientos que puedan alterar el correcto funcionamiento del sistema masticatorio, a fin de tomar las acciones necesarias para remediarlo. En esta oportunidad nos vamos a referir a la xerostomía o hipofunción salival, una disfunción que genera molestias en la cavidad oral y que altera la calidad de vida de miles de personas.     

La xerostomía o síndrome de boca seca, es la sensación de sequedad bucal generada por una alteración de la actividad de las glándulas salivales, que provoca una disminución de la saliva. No es considerada una enfermedad propiamente dicha sino, más bien, una situación clínica generada por distintas causas. Este padecimiento se manifiesta en, al menos, el 20% de la población adulta y tiene una mayor incidencia entre mujeres adultas de edad avanzada.

Antes de profundizar en este tema, es importante entender el rol que cumple la saliva en la boca. Al mantener lubricados los tejidos orales, la saliva facilita masticar y el habla. Además, regula la acumulación de bacterias y mantiene limpia la cavidad bucal. De esa forma, es un agente importante en la prevención de caries y enfermedades en las encías.

Tipos y causas de xerostomía o hipofunción salival

De acuerdo al nivel de actividad glandular, es posible diferenciar dos tipos de xerostomía, la reversible y la irreversible.

La xerostomía reversible es aquella que registra una actividad glandular residual, situación en la cual se puede estimular o regular la secreción salival. Por lo general, esta sensación de sequedad es producida por malos hábitos alimenticios, el consumo de cierto tipo de medicamentos o por tabaquismo.

Por su parte, la xerostomía irreversible es aquella en la que la falta de secreción salival es producida por un daño irreparable a nivel glandular. La exposición a altos niveles de radiación o el padecimiento de ciertos tipos de cáncer suelen ser causantes de este cuadro clínico.    

Son distintas las causas que producen la xerostomía, siendo las más frecuentes algunas enfermedades sistémicas, como la diabetes, que alteran el funcionamiento de las glándulas salivales. El estrés y la depresión también afectan la secreción salival, al actuar directamente sobre el sistema nervioso central.  

Los efectos secundarios de algunos medicamentos, como los oncológicos o antihistamínicos, también causan sequedad en la boca. Además, el consumo de sustancias que alteran el sistema nervioso central, como las drogas, el alcohol y los cigarrillos, también son causantes de alteraciones en la producción de la saliva.

Otras razones, como hablar en exceso, una dieta desequilibrada o la falta de dientes, disminuyen la cantidad de saliva en la boca.

Efectos de la disminución salival en el organismo

Una secreción salival disminuida provoca distintos efectos en aquel que lo padece, representando una alteración en su calidad de vida. Entre las complicaciones más habituales se encuentran los problemas al masticar e ingerir  alimentos. Además, la boca seca puede generar una alteración del gusto, mal aliento y sensación amarga al despertar.

La falta de saliva en la boca también produce irritación y grietas tanto en la lengua como en las encías, dejándolas más susceptibles al ataque de bacterias y hongos. Úlceras e infecciones en los tejidos blandos de la cavidad bucal son frecuentes entre quienes padecen de xerostomía.  

Como consecuencia de esta susceptibilidad al ataque de microorganismos, es común desarrollar padecimientos gástricos como dispepsia, gastritis, infecciones estomacales o estreñimiento. Además, la falta de saliva aumenta la sensibilidad oral, la probabilidad de infección de las encías y el riesgo a contraer caries en los dientes.

Tratamiento odontológico de la xerostomía

Ante la presentación de los primeros síntomas de xerostomía, el paciente deberá visitar su clínica dental de confianza para que realice el diagnóstico respectivo. El especialista realizará una medición de la cantidad de saliva a través de un procedimiento conocido como sialometría. Además, puede requerir una biopsia de las glándulas salivales para identificar alguna inflamación del tejido. Pruebas complementarias como una tomografía computarizada o resonancia magnética pueden resultar útiles para identificar con precisión cualquier daño en las glándulas salivales.   

Una vez identificado el padecimiento, el odontólogo podrá tomar las medidas necesarias para aliviar los síntomas. De ser el caso, lo usual es mantener controlados los efectos secundarios que producen ciertos medicamentos o las sesiones de quimioterapia en el paciente con cáncer. El reemplazo de algunos fármacos, el cambio de horario al tomarlos y el control del estrés y la ansiedad resultan medidas esenciales para incrementar el nivel de saliva en la boca.       

En casos más leves, se suele recomendar el consumo de chicle sin azúcar después de las comidas para estimular la producción salival. Algunos enjuagues bucales o sustitutos artificiales de la saliva han resultado ser beneficiosos para estos casos. La estimulación salival también es muy recomendada para prevenir la caries dental.

En los casos en que el tipo de xerostomía es reversible, el especialista podrá inducir o estimular la secreción salival de forma mecánica con la ayuda de sustancias farmacológicas o estimulantes gustativos. Algunos productos que pueden ser utilizados durante el aseo bucal diario ayudan a humedecer la boca y funcionan como agentes humectantes.

Como siempre, resulta fundamental realizar una visita periódica al dentista para mantener controlado este padecimiento. Además, es importante realizar ciertos hábitos que ayuden a mantener una adecuada lubricación de la boca, como realizar diariamente una buena higiene oral, respirar por la nariz con la boca cerrada, consumir muchos líquidos y mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos con un alto contenido de agua, como el apio, la lechuga y los pepinos.  

Si tienes una sensación frecuente de sed, sequedad bucal, la lengua o las encías agrietadas o sufres de mal aliento, puedes estar padeciendo un cuadro de xerostomía. Con el diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, es posible eliminar este problema desde la raíz y mejorar tu calidad de vida.


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Mantener una adecuada salud bucal es esencial para evitar problemas tanto dentales como digestivos. Por ello, se deben identificar enfermedades o padecimientos que puedan alterar el correcto funcionamiento del sistema masticatorio, a fin de tomar las acciones necesarias para remediarlo. En esta oportunidad nos vamos a referir a la xerostomía o hipofunción salival, una disfunción que genera molestias en la cavidad oral y que altera la calidad de vida de miles de personas.     

La xerostomía o síndrome de boca seca, es la sensación de sequedad bucal generada por una alteración de la actividad de las glándulas salivales, que provoca una disminución de la saliva. No es considerada una enfermedad propiamente dicha sino, más bien, una situación clínica generada por distintas causas. Este padecimiento se manifiesta en, al menos, el 20% de la población adulta y tiene una mayor incidencia entre mujeres adultas de edad avanzada.

Antes de profundizar en este tema, es importante entender el rol que cumple la saliva en la boca. Al mantener lubricados los tejidos orales, la saliva facilita masticar y el habla. Además, regula la acumulación de bacterias y mantiene limpia la cavidad bucal. De esa forma, es un agente importante en la prevención de caries y enfermedades en las encías.

Tipos y causas de xerostomía o hipofunción salival

De acuerdo al nivel de actividad glandular, es posible diferenciar dos tipos de xerostomía, la reversible y la irreversible.

La xerostomía reversible es aquella que registra una actividad glandular residual, situación en la cual se puede estimular o regular la secreción salival. Por lo general, esta sensación de sequedad es producida por malos hábitos alimenticios, el consumo de cierto tipo de medicamentos o por tabaquismo.

Por su parte, la xerostomía irreversible es aquella en la que la falta de secreción salival es producida por un daño irreparable a nivel glandular. La exposición a altos niveles de radiación o el padecimiento de ciertos tipos de cáncer suelen ser causantes de este cuadro clínico.    

Son distintas las causas que producen la xerostomía, siendo las más frecuentes algunas enfermedades sistémicas, como la diabetes, que alteran el funcionamiento de las glándulas salivales. El estrés y la depresión también afectan la secreción salival, al actuar directamente sobre el sistema nervioso central.  

Los efectos secundarios de algunos medicamentos, como los oncológicos o antihistamínicos, también causan sequedad en la boca. Además, el consumo de sustancias que alteran el sistema nervioso central, como las drogas, el alcohol y los cigarrillos, también son causantes de alteraciones en la producción de la saliva.

Otras razones, como hablar en exceso, una dieta desequilibrada o la falta de dientes, disminuyen la cantidad de saliva en la boca.

Efectos de la disminución salival en el organismo

Una secreción salival disminuida provoca distintos efectos en aquel que lo padece, representando una alteración en su calidad de vida. Entre las complicaciones más habituales se encuentran los problemas al masticar e ingerir  alimentos. Además, la boca seca puede generar una alteración del gusto, mal aliento y sensación amarga al despertar.

La falta de saliva en la boca también produce irritación y grietas tanto en la lengua como en las encías, dejándolas más susceptibles al ataque de bacterias y hongos. Úlceras e infecciones en los tejidos blandos de la cavidad bucal son frecuentes entre quienes padecen de xerostomía.  

Como consecuencia de esta susceptibilidad al ataque de microorganismos, es común desarrollar padecimientos gástricos como dispepsia, gastritis, infecciones estomacales o estreñimiento. Además, la falta de saliva aumenta la sensibilidad oral, la probabilidad de infección de las encías y el riesgo a contraer caries en los dientes.

Tratamiento odontológico de la xerostomía

Ante la presentación de los primeros síntomas de xerostomía, el paciente deberá visitar su clínica dental de confianza para que realice el diagnóstico respectivo. El especialista realizará una medición de la cantidad de saliva a través de un procedimiento conocido como sialometría. Además, puede requerir una biopsia de las glándulas salivales para identificar alguna inflamación del tejido. Pruebas complementarias como una tomografía computarizada o resonancia magnética pueden resultar útiles para identificar con precisión cualquier daño en las glándulas salivales.   

Una vez identificado el padecimiento, el odontólogo podrá tomar las medidas necesarias para aliviar los síntomas. De ser el caso, lo usual es mantener controlados los efectos secundarios que producen ciertos medicamentos o las sesiones de quimioterapia en el paciente con cáncer. El reemplazo de algunos fármacos, el cambio de horario al tomarlos y el control del estrés y la ansiedad resultan medidas esenciales para incrementar el nivel de saliva en la boca.       

En casos más leves, se suele recomendar el consumo de chicle sin azúcar después de las comidas para estimular la producción salival. Algunos enjuagues bucales o sustitutos artificiales de la saliva han resultado ser beneficiosos para estos casos. La estimulación salival también es muy recomendada para prevenir la caries dental.

En los casos en que el tipo de xerostomía es reversible, el especialista podrá inducir o estimular la secreción salival de forma mecánica con la ayuda de sustancias farmacológicas o estimulantes gustativos. Algunos productos que pueden ser utilizados durante el aseo bucal diario ayudan a humedecer la boca y funcionan como agentes humectantes.

Como siempre, resulta fundamental realizar una visita periódica al dentista para mantener controlado este padecimiento. Además, es importante realizar ciertos hábitos que ayuden a mantener una adecuada lubricación de la boca, como realizar diariamente una buena higiene oral, respirar por la nariz con la boca cerrada, consumir muchos líquidos y mantener una dieta equilibrada, rica en alimentos con un alto contenido de agua, como el apio, la lechuga y los pepinos.  

Si tienes una sensación frecuente de sed, sequedad bucal, la lengua o las encías agrietadas o sufres de mal aliento, puedes estar padeciendo un cuadro de xerostomía. Con el diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, es posible eliminar este problema desde la raíz y mejorar tu calidad de vida.


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