periimplantitis
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Pese a que la técnica de implantología dental cuenta con un alto índice de éxito y representa una notable mejora en la calidad de vida para el paciente al favorecerle la sonrisa y la movilidad mandibular, esta solución odontológica de avanzada no está exenta de riesgos; la periimplantitis es el principal problema al que están expuestas aquellas personas que utilizan implantes dentales, por lo que conviene saber en qué consiste esta enfermedad, cómo se produce y qué hay que hacer para evitarla. Te lo contamos en la siguiente nota.   

La periimplantitis es un proceso inflamatorio que daña los tejidos que rodean un implante dental, alterando su osteointegración y posibilitando la pérdida de hueso periimplantario. Esta enfermedad es muy parecida a la periodontitis, que afecta a las encías alrededor de un diente natural, con la diferencia que, en este caso, afecta a los tejidos alrededor de los implantes dentales. Los pacientes a quienes se les han colocado este tipo de implantes son susceptibles de padecer este estado clínico, con una incidencia de alrededor del 10% al 15% de los casos.

Esta condición representa el segundo grado de enfermedad periimplantaria, siendo la mucositis la primera fase. Es decir, antes de que se manifieste una periimplantitis se debe producir una mucositis. Así, la enfermedad periimplantaria se inicia con una inflamación de los tejidos que rodean los implantes dentales (mucositis); en caso no sea resuelta la patología, ésta evoluciona en una periimplantitis que genera la pérdida del hueso de soporte.    

Es preciso diferenciar esta enfermedad con la pérdida del implante que se puede producir, de forma prematura, por otras causas distintas, como la contaminación del lecho receptor, el fracaso de lograr la osteointegración, un recalentamiento del hueso durante el fresado o una técnica quirúrgica traumática.  

Una de las consecuencias de la periimplantitis consiste en el retiro de los implantes dentales con el fin de curar de forma definitiva la infección, en especial cuando no se ha tratado adecuadamente.  

La periimplantitis supone el enrojecimiento de la mucosa que rodea los implantes dentales, dolor en dicha zona, aumento de la profundidad de la bolsa periimplantaria, movilidad del implante, sangrado al sondaje, pérdida ósea, edema y dolor a la percusión o al presionar los dientes.   

Causas y prevención de la periimplantitis

Son dos las causas más comunes por las que se presenta la periimplantitis: la acumulación de placa bacteriana en la zona de los implantes dentales a consecuencia de una deficiente higiene bucal y una sobrecarga oclusar que se da a través de la masticación en caso el implante haya sido mal colocado. Otros factores de riesgo, como un mal estado del hueso del paciente, el material del implante o el consumo de tabaco y alcohol, también pueden causar esta enfermedad. Además, las condiciones genéticas o algunos factores sistémicos, como la diabetes mellitus, también pueden ocasionar periimplantitis.

Uno de los aspectos esenciales de prevención de la periimplantitis consiste en mantener una correcta higiene oral, en especial en la zona de los implantes dentales. Ante la manifestación de esta enfermedad, es preciso acudir al dentista a fin de que determine las acciones a seguir y programe las consultas de revisión pertinentes para garantizar el cuidado de los implantes.

De esa manera, las estrategias encaminadas a la prevención de esta enfermedad representan el camino más adecuado para hacerle frente a este problema de salud dental, las cuales deberán ser implementadas desde el mismo momento del inicio del tratamiento. Estas estrategias son establecidas por el dentista y engloban una correcta higiene oral y el seguimiento periódico para la revisión de los implantes dentales.

El tratamiento de la periimplantitis

A pesar de que años atrás era usual la alternativa de retirar los implantes dentales para solucionar esta enfermedad, investigaciones recientes han dado alcances sobre el tratamiento más adecuado para combatir la periimplantitis. Ellos recomiendan realizar un tratamiento que combine la acción mecánica y química; así, los especialistas aconsejan el uso de antibióticos a la par de un raspado o desbridamiento subgingival para tratar aquellos casos de periimplantitis severa.

De esa forma, el tratamiento para la periimplantitis está enfocado en inmediata la eliminación de la placa bacteriana, la corrección de cualquier problema oclusal, la regeneración del hueso periimplantario, la desinfección de la prótesis, una modificación en el diseño de los implantes dentales y la implementación de acciones correctivas orientadas a controlar y prevenir la mucositis.   

El objetivo central de este tratamiento está centrado en la desestructuración mecánica de la placa bacteriana, así como en la reducción de las bacterias causantes de este padecimiento. Para conseguirlo, se pueden optar por diversos procedimientos, como el tratamiento de la superficie de los implantes dentales, para la eliminación de la placa bacteriana; el tratamiento regenerativo de los defectos óseos, consistente en eliminar el tejido de granulación para la destrucción de las bacterias; o el tratamiento de los defectos óseos, a fin de reemplazar el hueso dañado y evitar el avance de la enfermedad.  

Finalmente, el paciente debe tener en cuenta que el implante dental es un añadido artificial dentro de su organismo, por lo que el cuidado de la salud bucodental deberá ser mucho más riguroso que de costumbre; es fundamental entender que el cuidado posterior de los implantes dentales va a garantizar la durabilidad de las piezas implantadas.

En los últimos años, los casos por periimplantitis han aumentado considerablemente, en línea con un mayor número de pacientes que se someten a los tratamientos de implantes dentales. Es importante considerar la importancia de tratar la enfermedad desde sus primeras fases; la disminución o eliminación de los microorganismos patógenos es clave para eliminar la enfermedad y conservar el implante.


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La periimplantitis es un proceso inflamatorio que daña los tejidos que rodean un implante dental, alterando su osteointegración y posibilitando la pérdida de hueso periimplantario. Esta enfermedad es muy parecida a la periodontitis, que afecta a las encías alrededor de un diente natural, con la diferencia que, en este caso, afecta a los tejidos alrededor de los implantes dentales. Los pacientes a quienes se les han colocado este tipo de implantes son susceptibles de padecer este estado clínico, con una incidencia de alrededor del 10% al 15% de los casos.

Esta condición representa el segundo grado de enfermedad periimplantaria, siendo la mucositis la primera fase. Es decir, antes de que se manifieste una periimplantitis se debe producir una mucositis. Así, la enfermedad periimplantaria se inicia con una inflamación de los tejidos que rodean los implantes dentales (mucositis); en caso no sea resuelta la patología, ésta evoluciona en una periimplantitis que genera la pérdida del hueso de soporte.    

Es preciso diferenciar esta enfermedad con la pérdida del implante que se puede producir, de forma prematura, por otras causas distintas, como la contaminación del lecho receptor, el fracaso de lograr la osteointegración, un recalentamiento del hueso durante el fresado o una técnica quirúrgica traumática.  

Una de las consecuencias de la periimplantitis consiste en el retiro de los implantes dentales con el fin de curar de forma definitiva la infección, en especial cuando no se ha tratado adecuadamente.  

La periimplantitis supone el enrojecimiento de la mucosa que rodea los implantes dentales, dolor en dicha zona, aumento de la profundidad de la bolsa periimplantaria, movilidad del implante, sangrado al sondaje, pérdida ósea, edema y dolor a la percusión o al presionar los dientes.   

Causas y prevención de la periimplantitis

Son dos las causas más comunes por las que se presenta la periimplantitis: la acumulación de placa bacteriana en la zona de los implantes dentales a consecuencia de una deficiente higiene bucal y una sobrecarga oclusar que se da a través de la masticación en caso el implante haya sido mal colocado. Otros factores de riesgo, como un mal estado del hueso del paciente, el material del implante o el consumo de tabaco y alcohol, también pueden causar esta enfermedad. Además, las condiciones genéticas o algunos factores sistémicos, como la diabetes mellitus, también pueden ocasionar periimplantitis.

Uno de los aspectos esenciales de prevención de la periimplantitis consiste en mantener una correcta higiene oral, en especial en la zona de los implantes dentales. Ante la manifestación de esta enfermedad, es preciso acudir al dentista a fin de que determine las acciones a seguir y programe las consultas de revisión pertinentes para garantizar el cuidado de los implantes.

De esa manera, las estrategias encaminadas a la prevención de esta enfermedad representan el camino más adecuado para hacerle frente a este problema de salud dental, las cuales deberán ser implementadas desde el mismo momento del inicio del tratamiento. Estas estrategias son establecidas por el dentista y engloban una correcta higiene oral y el seguimiento periódico para la revisión de los implantes dentales.

El tratamiento de la periimplantitis

A pesar de que años atrás era usual la alternativa de retirar los implantes dentales para solucionar esta enfermedad, investigaciones recientes han dado alcances sobre el tratamiento más adecuado para combatir la periimplantitis. Ellos recomiendan realizar un tratamiento que combine la acción mecánica y química; así, los especialistas aconsejan el uso de antibióticos a la par de un raspado o desbridamiento subgingival para tratar aquellos casos de periimplantitis severa.

De esa forma, el tratamiento para la periimplantitis está enfocado en inmediata la eliminación de la placa bacteriana, la corrección de cualquier problema oclusal, la regeneración del hueso periimplantario, la desinfección de la prótesis, una modificación en el diseño de los implantes dentales y la implementación de acciones correctivas orientadas a controlar y prevenir la mucositis.   

El objetivo central de este tratamiento está centrado en la desestructuración mecánica de la placa bacteriana, así como en la reducción de las bacterias causantes de este padecimiento. Para conseguirlo, se pueden optar por diversos procedimientos, como el tratamiento de la superficie de los implantes dentales, para la eliminación de la placa bacteriana; el tratamiento regenerativo de los defectos óseos, consistente en eliminar el tejido de granulación para la destrucción de las bacterias; o el tratamiento de los defectos óseos, a fin de reemplazar el hueso dañado y evitar el avance de la enfermedad.  

Finalmente, el paciente debe tener en cuenta que el implante dental es un añadido artificial dentro de su organismo, por lo que el cuidado de la salud bucodental deberá ser mucho más riguroso que de costumbre; es fundamental entender que el cuidado posterior de los implantes dentales va a garantizar la durabilidad de las piezas implantadas.

En los últimos años, los casos por periimplantitis han aumentado considerablemente, en línea con un mayor número de pacientes que se someten a los tratamientos de implantes dentales. Es importante considerar la importancia de tratar la enfermedad desde sus primeras fases; la disminución o eliminación de los microorganismos patógenos es clave para eliminar la enfermedad y conservar el implante.


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