Exodoncia
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Gracias a que las técnicas avanzadas de odontología, los instrumentales y los fármacos contribuyen a que los pacientes posean sus dientes naturales el mayor tiempo posible, hoy en día la exodoncia suele ser el último recurso en caso de tener en la pieza dental una caries muy avanzada o una infección demasiado importante. Sin embargo, aunque las extracciones de dientes o muelas se caracterizan por ser la última alternativa para resolver un problema dental, aún es un recurso disponible en algunas situaciones complicadas; además, en ciertos casos puede ser la única opción de liberar espacio en la dentadura para evitar el apiñamiento de las piezas.

Pese a ser un procedimiento quirúrgico sencillo, es preciso que el paciente tome en cuenta ciertos cuidados antes y después de la exodoncia, por ello, aquí te traemos algunas importantes recomendaciones.  

La exodoncia debe de ser realizada solo por profesionales

Antes que nada, es fundamental que comprendas que el recurso de la extracción dental siempre debe realizarla un profesional colegiado  que estudie el caso en profundidad o reciba la derivación directa de un colega. No expongas tu salud dental e integral en manos de cualquier persona, visita siempre a tu odontólogo de confianza ante la menor duda.

Las extracciones dentales son más comunes de lo que se puede imaginar a priori, ya que son prácticas habituales entre los odontólogos. Estas cirugías dentales tienen diferentes grados de dificultad y urgencia, pero todas tienen cuidados especiales que el paciente debe realizar antes y después de practicarse dicha operación.  

Por lo general, cada profesional posee un protocolo con las recomendaciones a tener en cuenta ante un caso de extracción dental; sin embargo, podemos resumir aquellas que no puedes dejar de considerar si debes someterte a una extracción, ya sea de urgencia o programada.

Recomendaciones antes de la exodoncia

Aunque las extracciones dentales no suponen mayor riesgo, es preferible que la noche anterior tengas un buen descanso y que los alimentos consumidos sean más livianos de lo acostumbrado, a fin de no recargar el organismo.

Otra medida de precaución será la toma de antibióticos para combatir las bacterias que puedan estar en la boca y así evitar que durante la extracción lleguen al torrente sanguíneo. Pero recuerda que esta consideración es una decisión que deberá tomar únicamente el dentista, extendiendo la correspondiente receta y prescripción.

El odontólogo también debe conocer si el paciente se encuentra tomando alguna medicación que pueda influir en el organismo, por ejemplo, en lo relacionado con los procesos de coagulación o en la regulación de la tensión arterial, entre otros.

Además, al precisar el uso de anestesia se deben contemplar dos cuestiones importantes; la primera, corroborar en el historial médico o a través de una sencilla prueba que el paciente no sea alérgico a la misma; la segunda, evitar el consumo de alcohol al menos 24 horas antes de la intervención, ya que las bebidas alcohólicas inhiben la función terapéutica de los fármacos.

Otro aspecto que se debe considerar es que el uso de anestesia puede disminuir los sentidos o la atención del paciente, por ello, se recomienda la compañía y asistencia familiar a fin de que no conduzca ningún vehículo ni que se desplace solo.

Medidas para después de la extracción

La principal precaución a considerar después de toda extracción es el correcto control del sangrado. Para ello el odontólogo, una vez finalizada la sutura, colocará una gasa estéril en la herida haciendo una pequeña presión en ella que facilite la formación de un coágulo que detenga la hemorragia y fomente la correcta cicatrización. Es importante evitar el contacto de la herida con la lengua y no cepillar los dientes hasta por lo menos 24 horas después de la operación.

Por la manipulación de la zona, es posible experimentar un proceso de inflamación que, en ocasiones, el dentista podrá contrarrestar con la receta de algún medicamento antinflamatorio. Podrás recurrir a compresas de agua fría y hielo en la zona afectada para ayudar a desinflamar el sector intervenido, repitiendo la acción hasta tres veces por día y durante 10 minutos cada vez.

Una dieta suave te ayudará a una pronta recuperación y a no complicar el cuadro. Se recomienda consumir alimentos líquidos que no requieran de un gran ejercicio mandibular y que además colaboren con la fácil ingesta, para no llenar de restos de comida la boca. A fin de facilitar la cicatrización, las primeras horas no podrás limpiar exhaustivamente toda la zona, por lo que es importante que no queden restos de alimentos que puedan causar alguna infección en la encía intervenida.

El correcto reposo es importante para no tener inconvenientes con la cicatrización de la herida; un buen descanso garantizará la relajación muscular y el reacomodamiento de los tejidos. Al evitar movimientos bruscos podrás sortear los riesgos de que los puntos se corran o desprendan por el ejercicio desmedido.

Será fundamental respetar las prescripciones médicas que el dentista haya brindado en relación con la toma de medicamentos, ya que tanto antibióticos como antiinflamatorios son esenciales para la correcta evolución del proceso, los primeros porque atacan las bacterias que podrían infectar la zona y los segundos porque al desinflamar la encía facilitan la cicatrización y disminuyen las molestias de la intervención.

Tanto antes como después de realizada la exodoncia, es necesario dejar de fumar con el fin de evitar el ingreso a la boca de todas las toxinas que el cigarrillo posee. Romper con este hábito nocivo es esencial para una pronta recuperación.

Por último, es necesario comprender que el odontólogo es el único cualificado en dar el alta a un paciente de exodoncia por lo cual no deberás faltar a todos los controles programados por el dentista, aun cuando sientas una mejoría o el dolor haya cesado. El seguimiento de la cirugía es esencial para no tener recaídas y poder darle continuidad al tratamiento necesario para mantener tu boca sana.


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Gracias a que las técnicas avanzadas de odontología, los instrumentales y los fármacos contribuyen a que los pacientes posean sus dientes naturales el mayor tiempo posible, hoy en día la exodoncia suele ser el último recurso en caso de tener en la pieza dental una caries muy avanzada o una infección demasiado importante. Sin embargo, aunque las extracciones de dientes o muelas se caracterizan por ser la última alternativa para resolver un problema dental, aún es un recurso disponible en algunas situaciones complicadas; además, en ciertos casos puede ser la única opción de liberar espacio en la dentadura para evitar el apiñamiento de las piezas.

Pese a ser un procedimiento quirúrgico sencillo, es preciso que el paciente tome en cuenta ciertos cuidados antes y después de la exodoncia, por ello, aquí te traemos algunas importantes recomendaciones.  

La exodoncia debe de ser realizada solo por profesionales

Antes que nada, es fundamental que comprendas que el recurso de la extracción dental siempre debe realizarla un profesional colegiado  que estudie el caso en profundidad o reciba la derivación directa de un colega. No expongas tu salud dental e integral en manos de cualquier persona, visita siempre a tu odontólogo de confianza ante la menor duda.

Las extracciones dentales son más comunes de lo que se puede imaginar a priori, ya que son prácticas habituales entre los odontólogos. Estas cirugías dentales tienen diferentes grados de dificultad y urgencia, pero todas tienen cuidados especiales que el paciente debe realizar antes y después de practicarse dicha operación.  

Por lo general, cada profesional posee un protocolo con las recomendaciones a tener en cuenta ante un caso de extracción dental; sin embargo, podemos resumir aquellas que no puedes dejar de considerar si debes someterte a una extracción, ya sea de urgencia o programada.

Recomendaciones antes de la exodoncia

Aunque las extracciones dentales no suponen mayor riesgo, es preferible que la noche anterior tengas un buen descanso y que los alimentos consumidos sean más livianos de lo acostumbrado, a fin de no recargar el organismo.

Otra medida de precaución será la toma de antibióticos para combatir las bacterias que puedan estar en la boca y así evitar que durante la extracción lleguen al torrente sanguíneo. Pero recuerda que esta consideración es una decisión que deberá tomar únicamente el dentista, extendiendo la correspondiente receta y prescripción.

El odontólogo también debe conocer si el paciente se encuentra tomando alguna medicación que pueda influir en el organismo, por ejemplo, en lo relacionado con los procesos de coagulación o en la regulación de la tensión arterial, entre otros.

Además, al precisar el uso de anestesia se deben contemplar dos cuestiones importantes; la primera, corroborar en el historial médico o a través de una sencilla prueba que el paciente no sea alérgico a la misma; la segunda, evitar el consumo de alcohol al menos 24 horas antes de la intervención, ya que las bebidas alcohólicas inhiben la función terapéutica de los fármacos.

Otro aspecto que se debe considerar es que el uso de anestesia puede disminuir los sentidos o la atención del paciente, por ello, se recomienda la compañía y asistencia familiar a fin de que no conduzca ningún vehículo ni que se desplace solo.

Medidas para después de la extracción

La principal precaución a considerar después de toda extracción es el correcto control del sangrado. Para ello el odontólogo, una vez finalizada la sutura, colocará una gasa estéril en la herida haciendo una pequeña presión en ella que facilite la formación de un coágulo que detenga la hemorragia y fomente la correcta cicatrización. Es importante evitar el contacto de la herida con la lengua y no cepillar los dientes hasta por lo menos 24 horas después de la operación.

Por la manipulación de la zona, es posible experimentar un proceso de inflamación que, en ocasiones, el dentista podrá contrarrestar con la receta de algún medicamento antinflamatorio. Podrás recurrir a compresas de agua fría y hielo en la zona afectada para ayudar a desinflamar el sector intervenido, repitiendo la acción hasta tres veces por día y durante 10 minutos cada vez.

Una dieta suave te ayudará a una pronta recuperación y a no complicar el cuadro. Se recomienda consumir alimentos líquidos que no requieran de un gran ejercicio mandibular y que además colaboren con la fácil ingesta, para no llenar de restos de comida la boca. A fin de facilitar la cicatrización, las primeras horas no podrás limpiar exhaustivamente toda la zona, por lo que es importante que no queden restos de alimentos que puedan causar alguna infección en la encía intervenida.

El correcto reposo es importante para no tener inconvenientes con la cicatrización de la herida; un buen descanso garantizará la relajación muscular y el reacomodamiento de los tejidos. Al evitar movimientos bruscos podrás sortear los riesgos de que los puntos se corran o desprendan por el ejercicio desmedido.

Será fundamental respetar las prescripciones médicas que el dentista haya brindado en relación con la toma de medicamentos, ya que tanto antibióticos como antiinflamatorios son esenciales para la correcta evolución del proceso, los primeros porque atacan las bacterias que podrían infectar la zona y los segundos porque al desinflamar la encía facilitan la cicatrización y disminuyen las molestias de la intervención.

Tanto antes como después de realizada la exodoncia, es necesario dejar de fumar con el fin de evitar el ingreso a la boca de todas las toxinas que el cigarrillo posee. Romper con este hábito nocivo es esencial para una pronta recuperación.

Por último, es necesario comprender que el odontólogo es el único cualificado en dar el alta a un paciente de exodoncia por lo cual no deberás faltar a todos los controles programados por el dentista, aun cuando sientas una mejoría o el dolor haya cesado. El seguimiento de la cirugía es esencial para no tener recaídas y poder darle continuidad al tratamiento necesario para mantener tu boca sana.


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